Cerebro, Hambre y Obesidad

Cerebro, Hambre y Obesidad

Cerebro, hambre y obesidad

  • ·         El cerebro de los Obesos tienen inferiores niveles de receptores de Dopamina.
  • ·         Mecanismos cerebrales de la Obesidad; Neurociencias para la Actividad FÁ­sica.

Hola Estimado Amiguitos..En la actualidad la obesidad es reconocida como una epidemia que afecta a millones de personas en el mundo, con efectos directos sobre la salud, pero también múltiples efectos indirectos al ser el terreno sobre el cual surgirán las enfermedades metabólicas (diabetes) y las cardiovasculares (cardiopatÁ­as y accidente cerebro vascular).

La obesidad sÁ­ implica el exceso de grasa corporal, conllevando riesgos en la salud, debido a un aumento en el número de células adiposas y/ó en su volumen. Se la puede considerar una enfermedad caracterizada por crear las condiciones para la aparición de diferentes comorbilidades como la hipertensión arterial, la arteriosclerosis y enfermedad cardiovascular, la osteoartritis y la diabetes tipo II, entre otras.

Sin dejar de mencionar aspectos psicológicos relacionados como la pérdida de la autoestima, inseguridad, angustia que pueden generar un cÁ­rculo vicioso y reforzar las conductas patológicas. A nivel social produce una minusvalÁ­a que conlleva a dejar de realizar actividades diarias, recreativas, deportivas. AquÁ­ es donde aparecen con más fuerza las conductas sedentarias que sólo agravan aún más el problema.

La actividad fÁ­sica puede colaborar en el descenso del peso corporal asÁ­ como en la reducción del porcentaje graso con aumento de la masa magra. La frecuencia y duración de las sesiones de ejercicio están relacionadas con el proceso de modificación de la composición corporal y su mantenimiento en el tiempo.

La actividad fÁ­sica para la pérdida de peso debe estar asociada a pautas alimenticias adecuadas con reducción de la ingesta calórica. Es importante recalcar que los individuos obesos que realizan actividad fÁ­sica tienen una morbimortalidad 30% menor con respecto a sus pares sedentarios y al comparar obesos entrenados con sedentarios delgados esta relación se mantiene.

Los estudios confirman que la efectiva prescripción de la actividad fÁ­sica reduce los Á­ndices de obesidad, además, en referencia a las causas de la obesidad, la OMS atribuye como causa fundamental del sobrepeso y la obesidad al desequilibrio energético -entre calorÁ­as consumidas y gastadas- ocasionado por los cambios en los hábitos de alimentación y actividad fÁ­sica, que son atribuidos a cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y falta de polÁ­ticas de apoyo en sectores como la salud, la educación entre otros, sin embargo Amiguitos€¦! ¿qué sabemos de la obesidad desde el punto de vista de la neurociencia?

Cerebro, hambre y obesidad€¦€¦€¦€¦€¦.. Entonces ¿Qué causa el hambre? Las primeras hipótesis sobre el hambre y la sobrealimentación iniciaron con en los estudios de Cannon y Washburn en el año 1912, donde concluyeron que el hambre no es más que las contracciones de un estómago vacÁ­o, ahora sabemos que existen diversas causas que contribuyen a este fenómeno. Muchos factores se combinan para promover y suprimir el hambre (Ribeiro et al., 2009). Estudios muestran que las personas a las que se les ha quitado el estómago por razones médicas siguen sintiendo hambre y comiendo con regularidad (Woods et al, 2000), ante estos resultados, resulta primordial explorar los mecanismos de la conducta alimentaria que potencian la sobrealimentación.

Experimentos realizados en animales han demostrado que el hipotálamo juega un papel fundamental en la regulación del apetito y la saciedad, debido a estos efectos independientes, los expertos propusieron un sistema de regulación en dos sentidos, con un centro de control de la saciedad por un lado y un centro de control del hambre por otro.

En el hipotálamo se desarrolla una lucha homeostática entre el apetito (hambre) y la saciedad. La Primer área, el hipotálamo lateral, normalmente es activado de varias maneras. Por ejemplo, cuando tienes hambre, las paredes de tu estómago producen grelina, una hormona que activa tu hipotálamo lateral (Castañeda et al., 2010; Olszewski et al., 2003). (Si tu estómago gruñe, probablemente está liberando grelina). Como dato interesante, la grelina también activa partes de tu cerebro implicadas en el aprendizaje. Esto significa que deberÁ­as considerar estudiar antes de comer, no inmediatamente después (Diano et al., 2006).

¿Cómo sabemos cuándo dejar de comer? Una segunda área del hipotálamo forma parte de un sistema de saciedad, o mecanismo de alto para comer. Si el hipotálamo ventromedial se destruyera, resultarÁ­a una sobrealimentación drástica. (Ventromedial se refiere al centro inferior del hipotálamo.) Ratas con ese daño comerán hasta inflarse y pesar 1000 gramos o más. Una rata normal pesa alrededor de 180 gramos. Para poner este aumento de peso en términos humanos, imagina que alguien que conoces y que pesa 80 kilogramos subiera a 455.

Una sustancia quÁ­mica llamada péptido 1 glucagonoide (glp-1) también participa en el efecto de dejar de comer. Tras ingerir un platillo, en los intestinos se libera glp-1, el cual viaja en el torrente sanguÁ­neo hasta el cerebro. Al llegar allá suficiente glp- 1, tu deseo de comer se extingue (Hayes, De Jonghe y Kanoski, 2010). Como cabe imaginar, las pÁ­ldoras de glp-1 son promisorias en el tratamiento de la obesidad (Raun et al., 2007). Por cierto, el hipotálamo tarda al menos 10 minutos en reaccionar desde que empiezas a comer. Por eso es poco probable que comas de más si comes despacio, lo que da tiempo a tu cerebro para recibir el mensaje de que ya estás satisfecho (Liu et al., 2000).

El núcleo paraventricular del hipotálamo también afecta al hambre (*figura 2). Esta área ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre tanto iniciando como deteniendo el comer. El núcleo paraventricular es sensible a una sustancia llamada neuropéptidoY (npy). Si el npy está presente en grandes cantidades, un animal comerá hasta no poder contener otro bocado (Williams et al., 2004). Como dato interesante, casualmente el hipotálamo también responde a una sustancia quÁ­mica en la marihuana, la cual puede producir mucha hambre (el monchis o la lenoa) (Di- Marzo et al., 2001).

Además de saber cuándo empezar a comer y cuándo hay que poner fin a la alimentación, tu cerebro también controla tu peso en periodos largos. Hace esto monitoreando la cantidad de grasa acumulada en tu cuerpo en células adiposas especializadas (Ahima y Osei, 2004; Gloria-Bottini, Magrini y Bottini, 2009). Tu punto fijo es el peso que mantienes cuando no haces ningún esfuerzo por subir o bajar de peso. Cuando tu peso cae por debajo de su punto fijo, sentirás hambre casi todo el tiempo. Por otro lado. Las células grasas secretan una sustancia llamada leptina, que viaja en el torrente sanguÁ­neo hasta el hipotálamo, donde nos dice que comamos menos (Williams et al., 2004).

Las sustancias mencionadas son solo algunas de las señales quÁ­micas que inician y detienen el comer (Geary, 2004; Turenius et al., 2009). Otras aún están por descubrirse. Con el tiempo, quizá harÁ­an posible controlar artificialmente el hambre. De ser asÁ­, podrÁ­a haber mejores tratamientos para la obesidad extrema y el hecho de matarse de hambre (Batterham et al., 2003).

 

Amiguitos€¦Esta primera aproximación al estudio de la obesidad y su relación con el cerebro puede presentar posibilidades de cuestionamiento e interés, seguiremos investigando para abordar diversos tratamiento contra la gran LUCHA DE LA OBESIDAD€¦. Mientras la ciencia avanza, seguiremos con lo más seguro, prescripción de actividad fÁ­sica, dietas, y terapias psicológicas..Espero que les haya sido útil.. les deseo un excelente finde semana y no  olviden nunca de SONREIR.. saludos de su Amigo Dr. Carlos Carrizo Médico Deportólogo y Nutricionista

 

 

 

 

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